Mucho se ha hablado y escrito de la teoría de los drones, o aparatos no tripulados aplicable a la navegación marítima, incluso se ha dicho que para muchas navieras sería la gran panacea en su afán de abaratar costes, especialmente los derivados de las tripulaciones.
Realmente, la tecnología para hacer
posible la experiencia de una barco navegando sin tripulación a su cargo ya
existe aunque de manera rudimentaria y en ese aspecto quizás en poco tiempo
sería algo factible, pero el problema básico que impide llegar al extremo de la
navegación autónoma y totalmente automatizada es la legislación marítima
vigente.
Para muchas navieras, cuando se habla de
transporte marítimo, los seres humanos que forman las tripulaciones son un
inconveniente.
Entre otras cosas porque necesitan lugares
donde dormir, donde realizar sus funciones vitales, requieren una logística
específica para proporcinarles comida y sólo pueden trabajar un número
determinado de horas al día.
Además, los miembros de la tripulación,
sus camarotes, los servicios que precisan y sus equipajes personales tienen un
peso, lo que implica mayores costes de combustible para los buques oceánicos.
Por tanto, si fuera posible desplazar los
barcos de uno a otro puerto sin la necesaria presencia de seres humanos a
bordo, el transporte marítimo podría convertirse un mucho más barato, tal como
afirma el jefe de innovación marina de Rolls-Royce Oskar Levander.
El futuro de la navegación, al igual que
el de las aeronaves y el transporte terrestre, bien puede dirigirse de las
principales rutas comerciales.
Por tanto, la extracción de la tripulación
de la ecuación de la logística ahorra los costes de mantener viva a la misma,
es más, incluso podría reducir los accidentes causados por el hombre.
Los seres humanos inteligentes como no
suelen ser fanáticos de realizar tareas repetitivas largas horas y además
pierden muchísimo rendimiento por causa de la fatiga. Por su parte los robots o
los automatismos no tienen problemas con las tareas aburridas, porque están
programados para amar lo aburrido.
Así que el verdadero reto para la
navegación sin tripulación, al igual que para los aviones no tripulados
comerciales, se centra en dos cuestiones, primero el desarrollo de la
tecnología para el control remoto seguro, y segundo en la adaptación de las
leyes que rigen el transporte.
Para complicar este último desafía es que
el cuerpo legal por el que se rige la navegación en aguas internacionales y por
supuesto en las aguas territoriales de cada país y en modo en que deberían
interactuar es un problema vasto y complejo.
Otro obstáculo no menos importante es la
reticencia de Estados Unidos a ratificar la Convención de las Naciones Unidas
sobre el Derecho del Mar, que es el marco principal en el que opera el resto
del mundo.
Para superar los retos técnicos que hagan
posible que los barcos puedan navegar sin tripulación, un grupo de
investigación multinacional en el marco de la Unión Europea está trabajando en
un proyecto llamado Marítime Unmanned Navigation Through Intelligence in
Networks (MUNIN), que tiene como objetivo desarrollar naves autónomas que se
puedan controlar desde tierra cuando sea necesario.
Autora: Marilena Estarellas